Falla un tiro libre a propósito para no quitarle el récord a un jugador fallecido

El jugador de los Iowa Hawkeyes Jordan Bohannon estaba a punto de batir un récord, pero falló el último tiro libre para honrar al fallecido Chris Street, que fue el primero en conseguirlo

Solo un lanzamiento es lo que le hacía falta a Jordan Bohannon para batir elrécord de tiros libres consecutivos en la historia de los Iowa Hawkeyesdurante un partido de la NCAA, la segunda liga de baloncesto más importante de EEUU. Aunque el equipo consiguió hacerse con la victoria esa noche contra Northwestern, Bohannon falló su lanzamiento número 35, y lo falló a propósito. ¿Por qué? La hazaña de Bohannon habría roto el anterior récord que estaba en manos de Chris Street, quien fuera también jugador de Iowa y que falleció en un accidente de coche en 1993.

“Ese no es un récord que yo debería tener”, decía poco después el joven jugador. Tras errar voluntariamente el tiro libre a 2 minutos y 15 segundos del final del partido, Bohannon señalaba al cielo en un aparente tributo a Street. “El récord merece permanecer en su nombre”.

Bohannon terminó el encuentro con 25 puntos, pero esta vez la atención no recayó en las cifras. Los padres de Chris Street, que tenía 20 años cuando falleció, habían acudido al partido y el de Iowa se lanzó a abrazarlos poco después. “Me he acercado mucho a su familia en los últimos años”, contaba. “Hablé con ellos, me contaron toda la historia y me emocioné mucho”.

“Ha sido la decisión de Jordan”

Street no tuvo oportunidad de poder romper su propio récord: murió tres días después del partido en el que lo consiguió. Mike, el padre de Chris, aseguró que quería que Bohannon rompiera el récord de su hijo, pero entendió y apreció el tributo. “Christopher habría querido que lo hiciera lo mejor posible, pero ha sido la decisión de Jordan”, comentó.

Este tributo llevaba un tiempo rondando en la cabeza de Bohannon. Así lo admitió el jugador. De hecho, justo antes de fallar el último tiro, miró a su hermano Zach sentado entre el público para confirmar por última vez el plan que habían hablado hacía tiempo. Plan que no había compartido con el entrenador del equipo, Fran McCaffery, por miedo a represalias. “Es lo que eligió hacer y me parece genial”, dijo McCaffery poco después. Tanto Jordan como su hermano confiaban en que el emotivo tributo no afectara a la victoria final del equipo.

“La vida es mucho más importante que el baloncesto”, comentaba Bohannon en su cuenta de Twitter. El padre de Street también se pronunciaba en su Facebook emocionado después del partido. “No estaba preparado para eso”, confesaba. “Menuda manera de mostrar tu respeto por un compañero de los Iowa Hawkeyes al que solo conocías por lo que habías leído. Estoy seguro de que Chris querría tenerte como hermano pequeño, pero también estoy seguro de que tu familia no querría renunciar a ti. Gracias, Jordan, por tu increíble y generoso acto de respeto”, finalizaba. Ahora, Street y Bohannon compartirán el récord.

Fuente: El Confidencial

Kris Jenkins entrega el título a Villanova en un final apoteósico (77-74)

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Villanova se proclamó campeón de la NCAA en una de las finales más apretadas y emocionantes de las últimas décadas. Un triple heroico sobre la bocina de Kris Jenkins desde ocho metros ha sido el último capítulo de un March Madness que acaba con el segundo título de los de Jay Wright, recientemente nombrado mejor entrenador del año. North Carolina llegó a remontar diez puntos en los últimos cinco minutos (no se pierdan el brutal triple de Marcus Paige para empatar) pero cayeron de forma cruel en el último segundo.

74.340 privilegiados espectadores (incluyendo al mejor jugador de la historia de este deporte, Michael Jordan) tuvieron el honor de asistir a uno de los mejores finales de partido en la lucha final por el título de la NCAA. Dos acciones que ya forman parte de la legendaria historia de una competición que nos tenía guardada su mejor obra para el mejor momento. Villanova sumó su segundo título en un final al mejor puro estilo March Madness. Desde 8 metros y con Kris Jenkins como héroe eterno, Villanova se convirtió en el mejor equipo universitario del país. Tras 39 minutos y 59 segundos trepidantes de enorme competitividad, un único brillante instante separó definitivamente a los dos contendientes.

North Carolina Tar Heels… ¿o Golden State Warriors?

Aunque parecía que Villanova tomaba el control en los primeros minutos, la línea exterior de North Carolina firmó una primera mitad fantástica. Los de Jay Wright encontraban siempre rápidas respuestas en tiros perimetrales de Justin Jackson, Marcus Paige o, sobretodo, Joel Berry. Y el inusual acierto (7/9 en triples para una UNC que ha sido uno de los peores equipos de la NCAA en % de tres puntos) de los de Roy Williams no cambió en toda la primera mitad.

Joel Berry (20p) encadenaba doce puntos seguidos a base de triples y perfectas suspensiones para dar a los celestes ventaja ya en el descanso (34-39). Los Tar Heels vivían el momento más dulce del año desde el perímetro pero ni así conseguían despegarse de una Villanova tremendamente competitiva. Y es que pese al dominio físico rival cerca del aro, los Wildcats tiraban del esfuerzo colectivo, su mejor argumento, para mantenerse más que vivos tras los veinte primeros minutos. La final estaba aún por decidir. Y esta Villanova aún tenía que mostrarnos mucho más en la segunda mitad…

¿Quién invitó a Phil Booth?

Y más con la aparición del siempre clásico protagonista inesperado a la gran fiesta. Phil Booth (que firmó el mejor partido de su carrera con 20 puntos) clavaba dos suspensiones seguidas para cambiar el signo del partido (49-46; min. 28) por primera vez en la segunda mitad. El juego de North Carolina había cambiado por completo y, pese a encontrar en muchas ocasiones a su referente interior Brice Johnson(14p-8r), los Tar Heels empezaban a perder la comodidad y fluidez de la primera mitad.

Villanova convirtió la segunda mitad en un maravilloso juego de errores. Y cuando los de Jay Wright quieren, cometen muy pocos. Y más si el dúo formado por Ryan Arcidiacono (nombrado mejor jugador de la final) y Phil Booth sumaba una tras otra hasta dejar un decantado 67-57 a 5:30 para el final del choque. ¿Definitivo? Marcus Paige (21p) entonces, dijo no.

El base de los Tar Heels lideró un parcial de 3-12 que dejaba el choque con un igualadísimo 70-69 a falta de un minuto. North Carolina entró de nuevo al partido desde el corazón y, aunque Villanova apenas fallaba en el tiro libre, tendrían la posibilidad de igualar el partido con un triple.

20 segundos finales para la historia

Marcus Paige asumió la responsabilidad. Superó la larga defensa de Daniel Ochefu a trompicones y cuando Arcidiacono estaba dispuesto a quitarle la oportunidad, se generó un triple imposible en un escorzo inverosímil que acabó besando la red. Los genios tienen estas cosas, simplemente. 74-74 y todo parecía encaminado a una inevitable prórroga.

Pero este deporte es tan maravilloso como cruel. Arcidiacono subió el balón y le regaló el momento de su carrera a un Kris Jenkins que, sin pestañear y desde 8 metros, enterraba la esperanza de North Carolina con un magistral triple sobre la bocina para cerrar una de las mejores finales de las últimas décadas. Villanova explotó de alegría. North Carolina rompió a llorar. Y todo, en tan solo un suspiro. In a one shining moment…